miércoles, 11 de mayo de 2016

¡Envejecer con dignidad!


Quiero escribir este post para ayudar a todas aquellas personas que, como yo, se espantan al abrir el Hola o cualquier revista dónde desfilan caras operadas, rellenadas, sin expresividad ni vida... ¡¡Que horror!!!

Quiero tranquilizar a todo el que tiene un complejo y, como si recordaran una película del terror más extremo, se remontan a esas imágenes que quedan grabadas en nuestro disco duro, a modo de trauma, sin atreverse a dar un paso en falso, por si acaso...


Entiendo el miedo que surge en el cerebro de todo aquel que piensa por primera vez en someterse a un tratamiento de medicina estética y busca en internet. Me solidarizo con ese sudor inicial en las manos y el tembleque de piernas que produce ver rostros como los de Donatella Versace, Hilary Duff y un eterno etcétera.

Reconozco que a veces me he encontrado con caras de cartón imposibles de tratar o de mejorar, y es una verdadera pena... pero también tengo el placer de ver cómo la medicina estética ha ayudado a muchas personas que conozco, y a clientes del centro, a sentirse mejor por fuera y por dentro. Han dejado atrás complejos y vergüenzas, y han aprendido a envejecer con pausa y dignidad.



   Por este motivo he asaltado, entre paciente y paciente, a nuestro "gurú" de la medicina estética, el Dr. Antonio Licitra, y he apelado a su sinceridad para poder compartir con vosotros las verdades y las mentiras a las que nos vamos a enfrentar si decidimos dar carpetazo a nuestros miedos para ponernos en manos de un buen profesional.


- Dr. Licitra, ¿Por qué nos da tanto miedo la medicina estética?




- La medicina estética es medicina, y de por sí, la gente la teme... pero sobre todo, han visto muchas exageraciones, deformidades de rostros, caras inexpresivas tratadas por médicos que no hacen las cosas como deberían hacerlas. 
  Lo ideal es la NA-TU-RA-LI-DAD. Los tratamientos cuyo mayor éxito radica en que simplemente te digan: que buena cara tienes, que guapa estás... pero nada exagerado. NO a las "muñecas peponas", NO a las exageraciones y SI a una expresión natural del rostro.

- ¿Entonces, consideras que la arruga es bella?


- En algunos tratamientos dejo siempre algo de arruga para que se vea más natural. En el bótox hay que elegir entre una ceja que se mueva con una pequeña arruga sobre ella que una frente plana sin movimiento ni expresividad. Sí,siempre recomiendo dejar esas pequeñas arruguitas.



- ¿En qué complementa la medicina estética a la estética, o al revés?


- Las cosmetólogas y las esteticistas que trabajan bien, consiguen mejores resultados combinando ambas ciencias que cada una por separado. Queda muy bien un rostro modelado por un médico con una bioplastia facial, con un retoque de pómulos o unos labios bien hechos pero ¡cuidado!, luego (o antes) hay que hacer tratamientos para esa piel: Hidratarla, quitar manchas, impurezas, revitalizarla.

  Una piel bien cuidada gana en elasticidad, cicatriza mejor. Es una piel más viva. En medicina estética no podemos dar luminosidad, como en estética hay arrugas o imperfecciones a las que no se llega.

- ¿Hay un momento en el hay que decir: BASTA?


- Si, sin duda. Normalmente ese momento lo marca el propio médico (siempre que sea honesto). Yo, por ejemplo, tengo muchas pacientes que si fuera por ellas, estarían todos los meses haciéndose algo, pero yo les digo: Mira, NO. No te quedará bien... 

  Hay que saber que el éxito está en la honestidad, no en querer vender a toda costa.
  También marca ese BASTA el sentido común de cada uno o la profesión a la que se dedique. No es lo mismo una persona que vive de su imagen que una persona que trabaje en una oficina.
Pero SI, es fundamental saber decir HASTA AQUÍ.


- ¿Y si lo que me he hecho, no me gusta?


- Es imposible que no guste siempre que esa persona se haya puesto en las manos adecuadas y los productos que se hayan utilizado sean de buena calidad. Los resultados están asegurados.


No puede no gustar. Hacemos modulaciones de nariz y de pómulos y nunca exageramos. Seguimos un criterio que consiste en que siempre hay tiempo para mejorar o para poner más producto, por lo que nunca nos pasamos. Mientras se está aplicando el producto, el paciente puede ir viendo como está quedando, y en una segunda sesión se hacen los retoques, si son necesarios.


No obstante, se pueden hacer tratamientos temporales: El bótox dura de 4 a 5 meses aproximadamente, el relleno de labio dura de año a año y medio, el relleno de pómulos dos años... y luego se repiten los tratamientos. ¿Que no los puedes repetir? Siempre estarás mejor que si no te lo hubieras hecho. El ácido hialurónico hidrata, redensifica. Las arrugas se habrán marcado menos en ese espacio de tiempo, así que, aún habiendo pasado el efecto buscado por el tratamiento, estarás mejor. La gente piensa que si no se lo puede volver a hacer, la cara se le cae, y eso no es cierto.



- ¿Que pasa cuándo se elige al más barato?


- El precio que se le da a un paciente dependerá siempre de la calidad de los materiales que se utilizan, la durabilidad y de la cantidad.


Si nos referimos al bótox, hay tantos tipos de toxinas butolíticas como de refrescos de cola. Si comparamos Coca Cola, Pepsi, la cola de Carrefour... cada una tiene un precio diferente.

Mi consejo es que en temas de salud hay que buscar siempre las mejores calidades.

También es importante y cambia el precio del tratamiento, la durabilidad del producto. Pueden ponerte un ácido hialurónico que dure 8 meses o el que dura 2 años o 2 años y medio. Obviamente, este segundo, es más caro.


La cantidad del producto que se utiliza es directamente proporcional a un precio más caro y a la naturalidad. Si quiero hacer un tratamiento más natural, deberé profundizar más y utilizar más producto para que se vea menos en superficie. Es más duradero y el resultado más natural... pero más caro.


Mi consejo: No vale la pena escatimar en medicina estética. Ahí están los arrepentimientos.



- Dinos qué mentiras has oído sobre tu profesión que pretenden engatusar y convencer:


- Hay una mentira muy grande: El bótox es un veneno, una toxina que paraliza. Yo he escuchado y he leído barbaridades en revistas que afirmaban que "te inyectan bótox y se te paraliza un brazo".

Para un tratamiento completo de bótox en toda la cara se utilizan como máximo 40/50 ud. que si se lo inyectara directamente en vena, no tendría ningún efecto sobre su organismo.
En niños espásticos se utiliza toxina butolítica para conseguir los defectos musculares de contracciones inadecuadas, y ahí se utilizan de 500 a 700 ud. dos veces al año, y ni es tóxico ni al niño le pasa absolutamente nada

Otra gran mentira es la que he comentado antes. Si yo no puedo repetirme el tratamiento al acabarse el efecto, ¿Se me cae la cara?¿Me van a aparecer más arrugas que antes?¿La piel se me va a quedar más estirada?... No, la piel va estar más nutrida, hidratada y nutrida.



Creo en la estética, vivo por ella, pero reconozco que hay ciertos defectos o imperfecciones que el cliente quiere mejorar y a los que sólo se puede llegar a través de la medicina estética. Eso sí, siempre recomiendo no escatimar en precio y ponerse en manos de un buen profesional.

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