viernes, 24 de junio de 2016

La novia más feliz

Muchas son las mujeres que pasan por mi centro justo antes de caminar por el altar de su vida en pareja. Sea como sea, todas vienen con un ingrediente común: Los nervios.

Tenemos muchos protocolos preparados para cada una de ellas, especialmente diseñados para que sus pieles luzcan radiantes, hidratadas y bellas. De lo que no disponemos es del don de la felicidad, y aunque me gustaría ser capaz de diseñar el protocolo "vas a ser feliz para siempre" o "todo va a salir a pedir de boca", sólo puedo hacer lo que sé.

Llegan al centro corriendo, delgadisimas, muy muy nerviosas, sin tiempo para nada, enganchadas a su smartphone como si el resto de su vida dependiera de un "bip", con la cabeza puesta sobre sus hombros por casualidad. La mirada perdida en el mundo que las rodea, tan importante y necesario para que en ese día salga todo bien: El catering, las mesas de los invitados, las flores, que no llueva, el vestido que antes las encantaba y ahora, después de veinte pruebas, ya no tanto... la despedida de soltera que resultó un fiasco, la madrina que quiere todo el protagonismo... vamos, lo normal.

Les pido que paren, les acaricio la piel joven para hacerles entrar en sí mismas. Nada es tan importante, todo pasa, les digo. Ahora tienes que relajarte, descansar. Olvídate de todo lo que no seas tu y déjate mimar.


En la cabina, preparada especialmente para ella, le esperan unas flores. Al entrar en ese espacio sereno, en penumbra, con la música adecuada para dormir al cerebro, cálido... entra en sí misma. Ese es su momento y lo va a disfrutar.

Sigue emocionándome cuándo en medio de un masaje facial noto como una lágrima se mezcla con el producto que le estoy aplicando consciente de que voy consiguiendo que esa mujer encuentre una hora de paz entre tanto estrés. Sigo disfrutando al ver el resultado de mi trabajo, cuándo se incorpora y se mira al espejo con un rostro renovado, revitalizado y feliz. Noto como la tensión ha desaparecido y esa persona vive ese momento de su vida de una manera placentera, estable y sana.

Pero el éxito no es sólo mío, sino de ella. Encontrar entre tanta actividad un oasis de tranquilidad depende, tan solo, de decidir hacerlo.

¿Qué más dá todo lo demás? Lloverá o no, el vestido será un acierto o molestará toda la ceremonia, los invitados se lo pasarán mejor o peor, pero la novia será la más radiante y sonriente que jamás se haya visto.

Disfruta de ti. Date tu tiempo. Para que se vea por fuera, hay que cuidarse por dentro.